sábado, 8 de septiembre de 2018

Pez del Orinoco con aire de intelectual


Un lau-lau que lucía un bello par de anteojos de hombre ra­na fue pescado en el estuario orinoquense  por el marino de una barcasa. Lo más extraordinario del ca­so es que las gafas se hallaban colocadas en posición correcta en la cabeza de este lau-lau con aires de in­telectual. A juzgar por la cica­triz causada por el elástico, el pez las llevó puestas un tiempo bastante largo, probablemente un año o más. (AF) 

viernes, 7 de septiembre de 2018

Natación en el Orinoco


El domingo 26 de septiembre de 1954, una prueba de natación realizada en el Orinoco, organizado por el profesor del instituto de Comercio Dalla Costa, profesor de inglés Jorge Suikwoski, de nacionalidad ecuatoriana, muy activo y estaba en todo dando lugar a que un periodista publicara un artículo titulado “El Múltiple Profesor Suikwoski” 
La prueba de natación fue cumplida desde Playa Blanca en Soledad, hasta el Mirador Angostura y ganada por el nadador José Ángel Fernández. 
Fernández pudo dominar las corrientes en una distancia de 3.000 metros.  La prueba disfrutada por un público alborotado a todo lo largo del malecón, tuvo lugar en horas tempranas de la mañana y cuando el río cabeceaba para emprender su lento descenso.  Oscar García, quien en pruebas  posteriores destacaría, llegó en cuarto lugar lejos.
     El 13 de diciembre del mismo año se realizó otra competencia con mujeres de Perro Seco y una campeona de Yugoslavia de nombre Elena Develac,  vencida por la joven Crucita Ramírez.  Otra Crucita, pero de apellido Ramos, arribo en el tercer lugar.
     Esta Crucita Ramos, además de excelente nadadora, practicaba el Kun Fu y cuenta que una noche estando sola en su casa mientras su marido estaba en la Siderúrgica, se le metió un ladrón en la casa.  Le aplicó varias llaves de arte marcial y lo puso en fuga.  Lo curioso del caso es que luego salió a poner en alerta a los vecinos y cuando éstos salieron, cayó desmayada.
     Ese día el Ferry Angostura permaneció inactivo y los parroquianos creían era para no perturbar la prueba de natación, pero luego se percataron de que fue por un accidente:  El Mirador de la Zapoara que había sido levantado por el Gobierno en  las inmediaciones de la Laja con el nombre de “Mirador Sifontes” se vino al agua al ser embestidas sus columnas por la proa del Ferry, dominado su timón por corrientes encontradas del Orinoco.
     A bordo del Ferry había llegado ese día  Carlos Ochoa, copropietario de la emisora de Puerto La Cruz “Ondas Porteñas” .  Llegó a Ciudad Bolívar con el objeto de entrevistarse con el profesor José Francisco Miranda, interesado en la compra de “Radio Bolívar”.  Estuvo ofreciendo cien mil bolívares, pero Fitzí le respondió que la radio no estaba en venta. Más tarde se arrepentiría pues llegó a entenderse con el Catire Isturiz, quien había enviado a sondear esa posibilidad con José Antonio Fernández.
     También había llegado esos días,  por avión, Vitelio Reyes “El Hombre del Lápiz Rojo” que censuraba en la prensa nacional las informaciones y artículos de opinión contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez.  Visitaba Ciudad Bolívar para dictar una conferencia en el Auditorio Simón Rodríguez.  Por supuesto contra la libertad de prensa. Se escapó de milagro, toda vez que el  avión de la Línea Aeropostal, identificado con las siglas YV-C-AMP, se estrelló luego contra un cerro  El Pao, en dirección al aeródromo de Tumeremo y perecieron en el siniestro su piloto David Quintero y el copiloto Rafael Rodríguez.

La noticia se supo por Radio Bolívar luego de interrumpir una cuña de la Sears Roebuck de Venezuela.  Ubicada en el Paseo  Falcón se promocionaba así “Llegó hasta el río Orinoco en Ciudad Bolívar la Sears.  Como siempre, está a las ordenes con su tema universal “Compre hoy y pague mañana”.  En su aniversario, la Sears solía  nombrar “Gerente por siete días” a uno de sus empleados con  notable rebaja de su mercadería que atraía a gente de todas partes y a la cual por cierto promocionaba en su traje de baño la nadadora Crucita Ramírez. (AF)

jueves, 6 de septiembre de 2018

El niño que cruzó el Orinoco


Entre los atractivos de la Primera Gran Feria del Orinoco  en 1967, destacaron los eventos deportivos, sumado a ellos como realmente conmovedor, el cruce a nado del Río Padre por el niño Gustavo Suikowski, de ocho años de edad.
            Gustavo, hijo del Profesor Suikowski, del Instituto de Comercio Dalla Costa, se lanzó al río desde el Puente Angostura y nadó seis kilómetros  hasta El Mirador en la Playa de la Cocuyera, donde fue recibido por la multitud que lo colmó de aplausos y besos.  Por supuesto, la Junta de Feria le entregó un trofeo.
            La carrera de motos en circuito cerrado, se realizó en la zona residencial de Vista Hermosa y participaron delegaciones de Aragua, Carabobo, Distrito Federal, Guárico, Portuguesa y Bolívar.   La primera prueba, 50 cc y con promedio de 85, 4 kilómetros por hora fue ganada por Armando Díaz, del Estado Bolívar.  Segundo, Víctor Bracamonte (DF) y tercero Julio Darrimple, de Bolívar.
            La segunda competencia de 100 cc la ganó Adamo Tursini, de Miranda y la tercera y última, de 250 cc, con promedio de 125,3 kilómetros por hora fue para el representante del Distrito Federal, Pedro Betancourt.
            El Clásico Primera Gran Feria del Orinoco correspondió a la quinta carrera del programa hípico del Hipódromo Municipal y fue ganado brillantemente por el ejemplar “Monte Hermoso”, conducido por Pedro Celestino Hernández.  En segundo lugar llegó “Volante” y tercero el caballo “Tresillo”.
            El Trofeo Primera Gran Feria del Orinoco en el Cuadrangular de Béisbol amateur, entre Bolívar, Aragua, Anzoátegui y Distrito Federal, lo ganó, score de 6x2, el equipo de Anzoátegui frente al Distrito Federal con pitcheo y bateo ejemplares del pelotero Juan Hernández.
            La competencia de natación se realizó en distancia aproximada de seis kilómetros, comprendida entre el Puente Angostura y el Mirador. Fue ganada por Miguel Itriago, de 23 años, representante de la Embotelladora Orinoco. En segundo lugar, llegó Mario Martínez Araya, representante de la PTJ y en tercer puesto, Pedro Martínez. Los otros participantes fueron Ramón Torrealba, Pedro Mendoza y Juan Mejías. La prueba se inició a las 11:45 del 15 de enero y terminó a las 12:15. Hubo gran afluencia de gente a lo largo del Paseo Falcón presenciando el evento.
            La carrera de motos en circuito cerrado se efectuó en la zona residencial, de Vista Hermosa, con la participación de Aragua, Carabobo, Portuguesa, Bolívar y Guárico. La primera prueba, 50 cc con promedio de 85.400kms, por hora, fue ganada por Armando Díaz, quien corrió representando al Estado Bolívar. De segundo llegó Víctor H. Bracamonte, del Distrito Federal y de tercero Julio Darrimple, de Bolívar.
            El famoso periodista norteamericano Drew Pearson estuvo como invitado disfrutando de la Feria del Orinoco y destacó la importancia extraordinaria de Guayana para el futuro de Venezuela,  En Guayana está “el nudo básico del desarrollo nacional”.  Ningún país de América ha sido tan bien dotado por la naturaleza, ni puede ufanarse de tener un régimen institucional tan sólido como Venezuela.
            Por su parte, Germán Arciniegas, escritor y periodista colombiano, opinó que el Puente Angostura es una obra fundamental que complementa los otros aspectos que viene cubriendo el Gobierno venezolano para transformar una región ayer selvática, en una cantera de progreso.
            Se me antoja, dijo por su parte  el periodista García Peña, director de “El Tiempo” de Bogotá,  que este maravilloso Puente de Angostura que acaban de inaugurar es el símbolo del salto hacia el futuro que ha dado Venezuela y que hace olvidar la etapa pastoril de Juan Vicente Gómez para visionar un panorama que halaga a las nuevas democracias de América.(AF)



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Los Vegueros del Orinoco


El Gobierno del ingeniero Raúl Vásquez Zamora, manifestó preocupación por los vegueros del Orinoco, dada su vida inestable, azarosa, errante, siguiendo islas y vegas durante el estiaje para hacerlas fructificar, y refugiándose durante el invierno lluvioso en cualquier rincón alto de la ribera.
          Los vegueros, o lo que es igual, campesinos de capotera  y canalete, que cultivan tierras movedizas de las islas y costas bajas del Orinoco, llevan  vida difícil, inquieta, nómada, estrecha, pobremente sencilla.  Distinto a lo común, no cultiva en invierno sino cuando comienza el verano ya que sus sitios de siembra son las islas y las partes bajas de los recodos de los ríos y tales sitios durante la estación invernal están cubiertos por
las aguas.
            Al iniciarse el estiaje, va al mismo tiempo cultivando la tierra que va dejando atrás el descenso lento de las aguas.  Aprovecha la humedad concentrada que durará varios meses y el rico abono de los materiales sedimentarios depositados por el río.  Cuando el verano llega a su término, ya la semilla se ha convertido en fruto maduro que el veguero cosecha, empaca y embarca a bordo de su curiara india y lleva al puerto más cercano para ofrecerlo al mejor precio.
            El retorno del veguero es triste porque ya no podrá vivir en el mismo sitio, pero lo deja limpio, libre de abrojos y chamizas.  Navega en su curiara y busca un paraje alto a la margen del río y allí se acomoda con su familia a esperar que mengüe la lluvia.  Muchas veces cuando regresa de vender sus frutos, el río ha vuelto a subir y arrasado con sus cosas.
            La idea del Gobernador nunca materializada, era romper con esa rutina improductiva del veguero que lo aislaba de las conquistas sociales y económicas establecidas en la Ley de Reforma Agraria.        Una comisión gubernamental que estudió el problema propuso la ejecución de pequeños asentamientos en las partes altas del Orinoco de manera que durante el invierno ellos pudieran continuar una vida activa y segura para la familia.  
            Los vegueros del Orinoco son familias diseminadas a lo largo de las costas del Sur del Guárico y Norte del Estado Bolívar. Conocidos son en los puertos de mercadeo las vegas e islas  de  zonas de Parmasa, El Brisote, Cabruta, Caicara y Las Bonitas.  Los padres y sus hijos continúan la tradición de los abuelos trabajando las tierras anegadizas del Orinoco sin más herramienta que el machete bien afilado y los artefactos de madera que el ingenio y la experiencia les deparan para labrar mejor la tierra que le abona el mismo río y siempre buena para la siembra del algodón de fibra larga o corta, el frijol, la patilla y el melón que sacan hacia fuera y para el consumo familiar, el topocho, la yuca y otras verduras
            El veguero del llano es distinto al del Orinoco, vive dentro de los hatos, macilento y miserable, explotado por los caporales.  Una idea de él nos la describe Gallegos en su novela “Cantaclaro” con Juan el Veguero en dialogo con Florentino que después de devorar leguas en su caballo llega todo hambriento a su rancho y sólo encuentra un topocho mal asado y una yuquita zocata.
            La vida del veguero del Orinoco la capta y exhibe muy bien en un cortometraje el cineasta guariqueño Carlos Gómez.  El filme presentado en el sexto festival de cine documental de Caracas 2011, está ambientado en las costas del Orinoco Medio durante el período de cosecha que es el momento más importante y difícil del año para este resignado labriego del río.(AF)




martes, 4 de septiembre de 2018

Los voladores del Orinoco


Voladores o Papagayos multicolores solían en el paseo invadir el cielo de la ciudad eternamente recostada sobre el Orinoco. Chicos y grandes hacían posible una tarde inolvidable y los viejos hacían memoria y contaban historias  de las jubilosas temporadas de vientos fuertes para montar los artefactos de papel y varilla justamente cuando no había aviones sino gaviotas y zopilotes surcando el cielo de Angostura.
Todavía en 1969, tiempo de cuaresma, cuando la brisa sopla abundante desde el Este y los voladores, papagayos, cometas y barriletes, no tardaron en remontar el cielo ya teñido por el crepúsculo que se filtraba desde el occidente por los claros del puente Angostura hasta reflejarse de lleno sobre el Orinoco.
Aquí frente a la piedra del Medio y desde la zona ribereña del Mirador Angostura, la juventud montaba con emocionado orgullo sus multiformes voladores.
La gente de toda edad, clase y tamaño se acomodó en las gradas de una tribuna colocada por soldados del ejército y los que no encontraron espacio, cubrieron inquietos los alrededores hasta tocar con sus pies al río de las sietes estrellas. Fue un espectáculo hermoso, una tarde especial para los niños.
Hubo premios, desde una bicicleta hasta un par de patines y reloj de pulsera para los chicos más expertos en montar sus voladores. Los hubo de todos los tamaños y de la más variada formas, con doble cola, escalonadas de puntillas cortantes y sus hilos largos, tensos y con grandes barrigas que se perdían en el aíre. Voladores con trompetas y papeletas que vibraban ruidosamente, los que daban vuelta y respondían a las más estilizadas y ágiles figuras.
La emocionante diversión de los papagayos que había desaparecido de estas tierras desde que se iniciaron los vuelos espaciales, tomó vida de nuevo con motivo del Festival del Niño que aquí prácticamente se había afincado y que culminaba el 24 de diciembre con el gran reparto de confites y regalos.
En los países orientales como China y Japón, el juego  es antiquísimo y en Venezuela este  arte y afición  nos vienen desde la Colonia, al igual que en otros países de la América Latina como México y Cuba, donde nuestro tradicional volador recibe el nombre bonachón de “Papalote”.
En nuestro país, además de cometa y volador, también se le dice “Papagayo” y “barrilete” y los hay de formas múltiples representando peces, pájaros, mariposas, murciélagos, mujeres y hasta instrumentos musicales, provistos de una cola larga y una lengüeta de papel tras la trompeta que vibra con el viento.
El tráfico de la ciudad moderna, los postes y tendidos del alumbrado eléctrico prácticamente han acabado con el cometa. También los aviones que vienen siendo grandes e invencibles competidores.
La emoción del papagayo prácticamente se ha perdido y solamente de él está quedando el recuerdo o la vivencia trasladada a los libros, como esta de Juan Rulfo, en “Pedro Páramo”:
Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes, cuando volábamos papalotes en la época del aire. Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento.
“Ayúdame Susana”. Y unas manos suaves  apresaban  nuestras manos. “Suéltame más hilo.
El aire nos hacía reír, juntaba la mirada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las alas de algún pájaro. Y allá arriba, el pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra.  (AF)   



lunes, 3 de septiembre de 2018

Panorama del Hombre del Orinoco


En 1969, el doctor Jorge Armand hijo, Director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UDO, me informó tener indicios de ciertas regiones de Guayana de donde mineros le habían traído muestras de piezas que parecen tener una edad entre 15.000 y 17.000 años.
Consideraba que estas piezas son sumamente importantes para el conocimiento del origen del hombre en Venezuela y de la América en general. Las piezas tienen una gran semejanza con las halladas por el doctor Cruxent en el Estado Falcón, y fueron más tarde incluidas en una exposición previa al 12 de octubre, Día de la Raza, que presentó al público de Guayana y que tituló “Panorama del Hombre del Orinoco”.
El doctor Armand reveló también haber realizado excavaciones arqueológicas en una zona próxima al sitio donde fueron localizados los petroglifos de Guri, y determinado la existencia de un antiguo cementerio en el cual resaltan las características  de que los enterramientos eran sólo de cráneo dentro de una vasija de cerámica, sin ningún otro aditamento. Este cementerio, de acuerdo con el método de carbón catorce practicado por el IVIC, tiene una edad aproximada de 2.030 años. El doctor Armand dijo que los petroglifos de Guri deben tener esa misma edad  y se lamentó que la mayoría de ellos queden sumergidos en el Lago de la Represa  sin que ninguna institución muestre interés por recatarlos.
            Expresó que tiene una lista de zonas para ser exploradas y que forman parte de su programa de investigación. Entre esas zona citó a Candelaria, donde los bañistas han dañado algunos grabados valioso sin reparar que existe una Ley de Protección y Conservación de obras, artísticas y antiguas que establecen sanciones contra quienes dañen un documento de esta naturaleza.
            Las observaciones y sugerencias de Armand fueron tomadas en cuenta cuando la CVG-Edelca acometió lo que conocimos como “Operación Rescate” antes del llenado del Lago de Guri que iba a alimentar las turbinas hidroeléctricas y posteriormente, el Gobernador Manuel Garrido Mendoza emitió un decreto disponiendo la protección de los objetos prehispánicos y prohibiendo su comercio y salida fuera de Guayana.
            Jorge Armand, debido al poco interés y carencia de recursos universitarios,  estuvo escaso tiempo frente al Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UDO.  De manera que no vio otra salida que separarse y optar por el ofrecimiento que le hacían desde otros centros de estudios universitarios en la India, a donde fue a parar.  Años después lo vimos a través de informaciones de prensa,  encabezando el grupo de antropólogos de distintas especialidades que tenían a su cargo llevar adelante el proyecto de rescatar los valores arqueológicos de la isla de Cubagua, la antigua Nueva Cádiz de los españoles conquistadores y colonizadores, proyecto que dolorosamente quedó frustrado al quedar inconclusas las actividades por falta de recursos y asistencia del Ministerio de la Cultura.
Jorge Armand siempre ha sido un profesional inquieto, no se quedó siguiendo el destino de muchos, como simple Antropólogo, sino que realizó Postgrados en Francia, Alemania, Holanda y la India. Doctorado en Arqueología (Ph.D). Hasta ahora suma importantes excavaciones arqueológicas en la India y en Venezuela y  ha publicado numerosos artículos y libros sobre su especialidad. Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Sobre su experiencia arqueológica en Nueva Cádiz de Cubagua,  prepara un libro por encargo de la Fundación Francisco Herrera Luque.

Nueva Cádiz fue la primera ciudad fundada en Venezuela.  Constaba de cuatro calles y dos avenidas. Los colonos abandonaron la ciudad en 1543, después de agitar los yacimientos de perlas.  Antes un Tsunami, ocurrido el día de Navidad de 1541, le causó grandes daños.  (AF)

domingo, 2 de septiembre de 2018

Recursos hidroeléctricos del Orinoco



Estudios realizados en 1976, en su fase preliminar, comprobaron la existencia de recursos hidroeléctricos en el río Orinoco, pero en cuyo aprovechamiento habrían de considerarse aspectos limítrofes de integración binacional.
Como se sabe, el Orinoco colinda con 9 Estados y 17 vierten sus aguas en él centro de una cuenca que abarca 600 mil kilómetros cuadrados dentro del territorio nacional y 300 mil más allá de nuestras fronteras.
Los estudios se realizaron mediante un convenio entre la Corporación Venezolana de Guayana, el Ministerio de Obras Públicas y el Instituto Nacional de Canalizaciones para el aprovechamiento del río Orinoco y sus afluentes. Se estimó una potencialidad de 2.000 megavatios en los solos sitios de Atures y Maipures.
Dicho convenio implicó planificación, programación, método para la recolección de información de campo y estudios mediante modelos hidráulicos, físicos o matemáticos y otras investigaciones. Igualmente establece verificar en lo posible el comportamiento de las obras que proyectan cada uno de los organismos que lo firman, para el aprovechamiento integral del sistema fluvial, especialmente en lo referente a la navegación, protección contra inundaciones, recuperación de tierras y desarrollo hidroeléctrico.
El anuncio de aprovechar el potencial hidroeléctrico del Río Orinoco, inmediatamente  suscitó inquietud en el seno de los ecologistas y biólogos como Daniel Novoa (en la foto), por las consecuencias negativas que podría tener la ejecución de ese proyecto en el ciclo de vida de la ictiofauna orinoquense.  Sin embargo, Rafael de León y Alberto Rodríguez Díaz, destacaban la gran importancia que adquiría el saber de este potencial hidroeléctrico del Orinoco ante la crisis energética mundial y los problemas de contaminación ambiental por los productos de la combustión de los combustibles fósiles.
Afirmaban que el conocimiento de esta importante fuente de energía es fundamental tanto para la programa­ción del uso de todos los recursos energéticos como para la programación del recurso agua.
Entre los factores que favorecen el máximo uso del recurso hidroeléctrico, mencionaban que es un recurso energético renovable, prácticamente inagotable y de una magnitud tal que su uso resulta en un ahorro considerable de los recursos energéticos no renovables limitados en cantidad, los cuales pueden destinarse a otros usos más rentables en consonancia con su valor intrínseco.
Por otro lado, los aprovechamientos hidroeléctricos no producen contaminación ambiental, a diferencia de la generación termoeléctrica que constituye una de las causas principales de este problema.
La utilización del recurso agua para la producción de energía eléctrica con­lleva la necesidad de conservar los bosques de las cuencas tributarias.
Los embalses contribuyen a la regulación de las crecidas y pueden ser uti­lizados para el cultivo de peces y en general para el estímulo de la vida animal y vegetal.
La experiencia mundial ha demostrado que donde están disponibles, a bajo costo, miles de kilovatios de energía hidroeléctrica para usos metalúrgicos y particularmente para la producción de aluminio, resulta económico construir grandes fábricas en los sitios de las plantas, siempre que existan, por supuesto, facilidades de transporte. Es un principio básico que el mercado va a los sitios donde se desarrollan grandes cantidades de energía a bajo costo.
Los adelantos tecnológicos en trasmisión de energía eléctrica permiten el aprovechamiento hidroeléctrico disponible en sitios ubicados a considerable distancia de los centros de consumo.
Afirmaban que en la medida en que aumente la carestía del combus­tible fósil crecerá la demanda de hidroelectricidad y, por ello, consideraban  de primordial importancia para el desarrollo y aprovecha­miento de la cuenca del Orinoco, ejecutar un estudio que contribuya a orientar la planificación y permita evaluar el potencial hidroeléctrico aprovechable en las cuencas de los ríos Orinoco, Cuyuní y Río Negro.(AF)