sábado, 1 de septiembre de 2018

El Orinoco un río ocioso


Los bolivarenses se pregun­tan a cada rato para qué sirve el Orinoco, ese río pintado, cantado y exaltado por nues­tros artistas. ¿Para qué sirve ese recolector monstruo de la hidrografía nacional?
Si sirve para algo, la gene­ración actual lo ignora. Aun­que mil crónicas hablan de un gran río que deslumbró a Colón hasta el punto de confundirlo con un río de El Paraíso. De un río que conducía a mil pueblos dorados encontrados no sólo en la imaginación de Sir Walter Ra­leigh. De centenares de hom­bres, desde Diego de Ordaz y Alonso Herrera, que murieron en la aventura de su explora­ción. De una aventura que lo desandaba hasta el nacimien­to que un día sólo pudieron en­contrar los arriesgados de una expedición franco-venezolana.
Todavía cuando  Frank Rísquez llegó a las ca­beceras del Orinoco, éste era navegable casi en todo su cur­so acarreando toda clase de mercancías, comunicando y vitalizando cada pueblo en un área de diez mil kilómetros cuadrados carente de vías te­rrestres.
Ciudad Bolívar era el puerto más importante del Orinoco y su comercio cu­bría una línea fluvial y maríti­ma que comprendía Trinidad, Cumaná, Margarita, Barcelo­na, La Guaira, Las Antillas y se extendía a todo el Apure, el Meta y Portuguesa, el Guavia­re, Barinas, Mérida y muchos otros pueblos intermedios.
Pero un día fueron descu­biertas las montañas de hierro del Trueno, La Paria y San Isidro y la navegación por el río se circunscribió al tramo de su desembocadura, desde Boca Grande hasta Matanzas en un recorrido de apenas 341 kilómetros de 2 mil que antes eran navegables.
El resto del río ha muerto y en el trayecto de ese curso abandonado, muchos pueblos languidecen, entre ellos Ciu­dad Bolívar que terminó por perder su aduana y capitanía de puerto dejando de ser posi­blemente para siempre la ciu­dad mercantilista y cosmopo­lita de otros tiempos y a la que Juan Vicente González, algu­na vez y no sabemos bajo que estado de ánimo, llamó "La Fenicia Venezolana".
Desde que el hierro es hierro, se acabó la aventura y la na­vegación por el Orinoco medio y alto. Se acabó hasta la pesca porque siendo el hierro renglón de altos ingresos y de importancia para el desarro­llo industrial del mundo, no había tiempo para seguir pen­sando en el Orinoco como vía de comunicación y de interés social y económico para Vene­zuela. Se olvidaron las creci­das y los descensos. Nadie más se ocupó del ciclo de vida de los peces por cuya ignoran­cia ha sido prácticamente ago­tada su fauna. Se ha olvidado hasta el escape de agua al río Amazonas por el brazo Casiquiare y tantos proyectos para los cuales podría ser útil ese inmenso caudal de agua que cruza a Venezuela desde la Sierra Parima hasta el Atlán­tico.
Aparte de su acción destruc­tiva arrastrando hacia el mar la capa vegetal de su influen­cia, desbordarse en la curva de cada ciclo, destruir semen­teras y dejar ruina en los bo­híos de campesinos y pescado­res, el Orinoco actual no sirve para nada, ni siquiera se utili­za para hacer turismo.
Mientras otros grandes ríos como el Mississipí, el Volga y el Rhin acarrean hasta 200 mi­llones de toneladas por año, el Orinoco sigue inútil, ocioso, improductivo en sus dos mil kilómetros de línea navega­ble, utilizando apenas con ayu­da del dragado el tramo que permite la salida de 22 millo­nes de toneladas de hierro to­dos los años.
Lo mismo que con el ferrocarril, ocurre con el Orinoco. Ambos han sido aplastados por el afán de lucro. Reyes Baena lo dijo: nos han impuesto el automóvil, el ca­mión y los jets co­mo únicas alternativas de co­municación.(AF)



viernes, 31 de agosto de 2018

Fundación del Club Náutico Orinoco


Luego de numerosas reuniones iniciadas el 26 de abril de 1976, quedó legal y definitivamente  fundado en 1977 el Club Náutico Orinoco de Ciudad Bolívar, con carácter de compañía anónima, apuntando hacia el aprovechamiento del Orinoco con fines turísticos.
El Club se constituyó con 227 miembros que aportaron a través de acciones un capital inicial de medio millón de bolívares y votaron por el capitán Abraham Pérez Camejo para presidente.
Lo acompañaron  en esa primera directiva: Nerio Carmona Paoletti en calidad de  Vicepresidente; Julio Barreto, Tesorero; Hugo Márquez Vivas, Secretario; Edita de Pérez, Vocal; Norma de Barreto, Vocal; Miguel Salame, Vocal; Antonio Rosales, Rafael Mejías y Víctor Salame; Suplentes; Pedro Medina, Phillips, Comisario, y Alí Jiménez, asesor jurídico.
La Compañía Anónima definió como objeto preferente el Turismo Náutico y como objetivos: Ser propietaria de edificaciones, instalaciones, embarcaciones y vehícu­los automotores para fines sociales, recreacionales y turísticos. Desarrollar tantos los deportes náuticos, acuáticos y de pesca, como las disciplinas deportivas usualmente practicadas en tierra firme.  Efectuar actos sociales, eventos festivos y de competencias tradicionales. Impulsar de una manera integral el turismo proporcionándole al visitante una máxima comodidad y placentera estadía. Organizar excursiones náuticas o terrestres de recreo preferiblemente regionales tratando de demostrarle al turista nuestras bellezas natura­les de nuestro suelo guayanés y proporcionándole la mejor oportuni­dad de descanso, placer y distracción.
El Club Náutico Orinoco se constituyó con un capital social de  500.000,00 bolívares dividido en 500 acciones con un valor nominal de un mil bolívares cada una.  Los interesados no podían adquirir más de cinco acciones.
Todos los Accionistas tenían derecho a un voto por cada. Acción y podían postularse o ser postulados para los cargos de directivos o para otros que pudieran desempeñar dentro de las actividades comerciales de la Compañía.
Entre los primeros presidentes del Club, aparte del inicial  Abraham Pérez Camejo, estuvieron  Pedro Medina Phillips, César Gil Páez y Nerio Carmona. El redactor de esta columna también participó como miembro fundador con dos acciones. Entones le compré la lancha “Elizabeth II” a mi hermano José Jesús Fernández en Cumaná.  La registré en la Capitanía de Puerto (Certificado de matrícula ARSI-D-005) y en ella pasearon por el río, entre otros,  Alejandro Otero, Vinicio Romero Martínez, Ricardo Maya Belkis Domínguez y mi madrina Asunción de Salazar, madre del poeta Víctor Salazar, ganador del Premio Latinoamericano de Poesía y del Concurso de cuentos patrocinado por el Concejo Municipal de Heres.
El 8 de marzo de 1987, después de diez años, pedí mi desincorporación como miembro del Club porque me estaba saliendo costosa la membrecía, toda vez que las cuotas mensuales terminaron por comerse el valor de las acciones  (siempre creí que los fundadores no tenían por qué pagar cuotas de miembros).  La lancha se la  regalé a “Corocoro”, el pescador más antiguo del Orinoco, y el motor fuera de borda a Amílcar Fajardo para que fuera a trabajar las minas en su tierra natal de Tumeremo.  (AF)

jueves, 30 de agosto de 2018

El Orinoco navegable día y noche.



La ejecución del balizaje durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, permitió la navegación día y noche por el Orinoco desde el Delta hasta el Jobal, un poco más allá de Caicara.
El contralmirante John Dipalo Pocaterra, comandante de la base naval de Ciudad Bolívar al hacer el anuncio dijo que los trabajos estaban prácticamente concluidos y que la materialización se haría efectiva a partir de mayo cuando las aguas del río están en su nivel más bajo.
       La señalización se hizo fundamentalmente sobre piedras y pueden ser detectadas por cualquier barco dotado de radar, lo cual facilita la navegación por lo menos durante diez meses al año. En período de aguas altas pueden navegar buques hasta 8 pies de calado y hasta de tres en tiempos críticos de reflujo.
       En esa ocasión el contralmirante Dipalo Pocaterra, acompañado del capitán de navío Gonzalo Francisco Merino Valery y otros oficiales, hizo un recuento de la actividad de la Armada en año y medio que tenía la base en Ciudad Bolívar y habló de un nuevo puesto oficial  en el Delta el primer semestre del 86, zona estratégica, entrada y salida del río, desguarnecida.
       Otro puesto naval había sido instalado en El Amparo, frente al Arauca, en la frontera con Colombia y cerca de una zona donde existe actividad guerrillera.
       Las unidades de la base en cada recorrido que hacían por el Orinoco solían prestar asistencia social a las familias ribereñas o isleños que viven de la pesca y la siembra.  Para la fecha habían atendido a 800 personas, muchas de las cuales jamás habían visto a un médico. Cumplían este servicio con el mismo personal médico asistencial de la Armada y también con dos médicos de la V División. De Selva.
       Entonces se hablaba con insistencia y optimismo sobre la canalización, acondicionamiento y mantenimiento del Orinoco y sus afluentes como vía de navegación toda vez que ello permitiría establecer un sistema de transporte masivo y barato.
Se hablaba de canalizar el río en forma que guardara relación con el desarrollo logrado. Para el acondicionamiento del río como vía de navegación, Rafael de León, por la CVG y Alberto Rodríguez Díaz, por el MOP propusieron el siguiente esquema: Navegación de gran calado hasta Matanzas pudiendo llevarse hasta Ciudad Bolívar dependiendo del desarrollo industrial de Ciudad Guayana y de los requerimientos en relación con la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco.
En Ciudad Guayana podría acondicionarse un puerto para recibir buques porta­dores de gabarras ( tipo LASH o SEABEE ) que continuarían la navegación aguas arriba hasta Puerto Ayacucho y por el Apure hasta Guasdualito, por el Portuguesa hasta El Baúl, por el Guanare hasta Arismendi y el Uribante hasta Agua Viva y tal vez hasta Guacas.
La utilización de barcos portadores de gabarras oceánicas convertiría a los puertos fluviales de poco calado, en el Orinoco y sus afluentes en puertos oceánicos no distantes de grandes ciudades como San Cristóbal y Valencia. El ingreso de Venezuela al Pacto Andino y la carretera marginal de la selva que ha de llegar hasta Pedroza o Guasdualito imprimen gran vigencia a la idea de utilizar el Apure como vía de transporte, lo cual favorece al país en mucho mayor grado que la navegación por el Meta. Deben adelantarse los estudios acerca de las posibilidades de utilizar el Apure como vía de transporte.
       La navegación por el tramo de Ciudad Guayana a Cabruta podría desarrollarse creando  una infraestructura necesaria para ello, en base a los insumos  y productos de las plantas industriales de Ciudad Guayana.(AF)


Convenio del Río Orinoco


El ministro de estado para la CVG, Leopoldo Sucre Figarella (en la foto) y los gobernadores de Bolívar, Andrés Velásquez; Anzoátegui, Ovidio González; de Apure, José  Montilla; Guarico, Modesto Freites; Delta Amacuro, Emery Mata Millán y del Territorio Federal Amazonas, Edgar Fallardo, suscribieron en la mañana del 14 de octubre de 1990, un convenio del área de influencia del río Orinoco.
       Este convenio, cuya firma presenciaron además el ministro de la Cultura José Antonio Abreu, el gobernador de Sucre, Eduardo Morales Gil; el viceministro del Transporte, José Luis Bruzual, entre numerosos representantes de instituciones civiles, políticas, militares y eclesiásticas, tiene por objeto articular un programa orgánico para complementar recursos y acciones en las áreas de planificación o relación y desarrollo del río Orinoco y sus afluentes, respetando la división territorial del país.
       Asimismo, orientar el aprovechamiento de los recursos naturales renovables y del espacio, preservar los medios naturales de alto interés ecológico y adaptar los grandes proyectos a la especificidad del medio físico. Reforzar los sistemas actuales de organización favoreciendo la integración de las actividades económicas de cada uno de ellos, de acuerdo con el plan de ordenamiento territorial.  Orientar las acciones hacia los centros poblados donde se localicen problemas ecológicos, agrícolas, forestales, pecuarios y mineros para la instalación de la infraestructura de apoyo requerido, tal como el procesamiento de la producción en sí como para garantizar condiciones de vida aceptables para la población con una eficiente distribución y comercialización de su producto.
       Un quinto punto del convenio establece, provocar condiciones para ocupar eficientemente espacio regional orinoquense mediante el desarrollo y consolidación de sus centros urbanos subregionales y locales. Por otra parte, dirigir los esfuerzos para el desarrollo agrícola hacia una agricultura mecanizada, industrializada y rentable; recopilar y evaluar los estudios existentes sobre la navegabilidad del río Orinoco en toda su extensión permitiendo con ello convertir a Venezuela en el primer país sudamericano que tenga lista su cuota del canal continental, constituida por la unión de los ríos La Plata, Paraná, Amazonas, Río Negro y Orinoco.
Por otra parte, el ministro Presidente de la CVG, Leopoldo Sucre Figarella, durante el acto del 30 aniversario de la Escuela de Geología y Minas de la Universidad de Oriente, declarar que el desarrollo de la actividad minera previsible, ya contemplada en los planes estratégicos de la CVG y sus empresas mineras para el periodo de 1990/1994, nos permite señalar que requerimos la participación de más de 300 geo-científicos adicionales a los que ya laboran en Guayana, anuncio
El ministro ratifico la voluntad de la CVG para continuar la construcción del edificio sede de la escuela de Geología y Minas, para el cual dijo ya ha recibido parte del aporte presupuestario requerido y de cuya conclusión y puesta en servicio garantiza a toda la comunidad universitaria congregada en el campo de La Sabanita donde hace 30 años inicio la escuela sus actividades académicas, bajo la dirección del Doctor  José Nancy Perfetti, Dimiti, José Baptista Gomes y Galo Yánez.
El Ministro manifestó su preocupación por la huelga de 150 mineros  en protesta por haber sido desalojados  del Bajo Caroní que acusa, según estudios de técnicos de Edelca y otras instituciones científicas, alta contaminación mercurial que afecta el agua de consumo de la población.
       El problema social que significó el desalojo de estos mineros se agravó por no haberse previsto de antemano el destino de reubicación, para que continuasen sus labores de minería sin utilizar monitores hidráulicos, que son los causantes de la depredación y el mercurio.
       La huelga comenzó en la Iglesia Catedral y posteriormente en la Plaza Bolívar, de donde fueron desalojados por la fuerza pública.(AF)

       

miércoles, 29 de agosto de 2018

Las Lavanderas del Orinoco



LAS LAVANDERAS DEL ORINOCO
Durante largo tiempo la ropa, tanto de ricos como de pobres, era lavada en el río o en los remansos de los morichales.  Muy raro el viajero que hiciera parada en Ciudad Bolívar y no se refiriera a las Lavanderas del Orinoco.  En 1868, el explorador alemán Carl Geldner le dedica un párrafo en su diario de viaje “la encontramos aquí riéndose y hablando, parada en el agua hasta las pantorrillas pegándole tanto la ropa gruesa como la más fina sobre pedazos de roca”.  Ciertamente la ropa la estregaban con una tusa de maíz o golpeándola con una porra y en vez de jabón utilizaban el jugo del paraparo que tiene propiedades detergentes muy naturales.
            En la Quebrada de la Logia que cursa por el traspatio de la Casa de San Isidro, se lavó durante mucho tiempo y muy cercana a ella pasa una vía empedrada llamada El Trabuco por donde se iba hasta la ciudad. Por allí dice la tradición que Bolívar se dirigió a instalar el Congreso de Angostura. Esa vía pasó a llamarse “Callejón de los aparecidos” porque, al decir de quienes experimentaron el fenómeno sobrenatural, después de la muerte del Libertador en 1830 se sentían los pasos de los oficiales encargados de su escolta.
            De suerte que las lavanderas, por temor a ese espanto, no madrugaban ni lavaban hasta muy tarde en el Morichal de San Isidro.  El mismo comportamiento asumían para lavar en el Orinoco, aquí era por temor a los Caimanes que asomaban su hocico por las riberas del puerto de  la Aduana y en las bocas del Orocopiche sobre el Orinoco. Había uno por la zona de Orocopiche que no dejaba en paz a las tradicionales lavanderas del sector. Este fue capturado el 3 de julio de 1950, entre la Boca del San Rafael y La Toma, cerca de la Cerámica, por el Mayor José Antonio González, jefe militar de la plaza, Jorge Suegart, director de El Luchador y un hijo de éste que así se lo propusieron de manera exitosa.
            Las lavanderas del Orinoco utilizaban en su oficio cotidiano una porra llamada “Manduco” para sacarle el sucio a la ropa, igualmente un vegetal que llamaban “estropajo” y a falta de jabón utilizaban la pulpa del fruto del Paraparo, árbol que abunda en el Cerro del Zamuro.
Los frutos alargados del estropajo contienen un esponjoso tejido fibroso que al secarse, las domésticas lo utilizaban para lavar no solamente la ropa sino platos y demás utensilios de la cocina. Igualmente era usado para el baño. Tan bueno y reconfortante era bañarse con esta esponja vegetal dio lugar al dicho en boga de que “no hay nada como bañarse con estropajo”.

En cuanto al manduco como instrumento para lavar la ropa fue adoptado en tiempos de la Colonia en manos de los indígenas y así se extendió hasta muy avanzado el siglo veinte, por lo tanto  es una herencia indígena colonial y en la vecina Colombia es tan popular que las mujeres cuando van a lavar a la orilla del río suele entonar esta canción que con ciertos agregado popularizó el músico y compositor Gilberto Simoza: “Mi mamá me dio el manduco / El manduco pa' la ropa / El manduco pa' lavá /  Que mi manduco pa' la ropa / El manduco pa' lavá / La comadre Josefina / Ya no presta su manduco /   Porque el negro Juan Bautista / Se lo lleva pa' pelear / Que mi manduco pa' la ropa / El manduco pa' lavá / Que mi manduco pa' la ropa / El manduco pa' lavá / Ese negro Juan Bautista / Lo que quiere es pelear / Y no ayuda a Josefina / Que tiene que trabajá / Que mi manduco pa' la ropa /
El manduco pa' lavá / Que mi manduco pa' la ropa / El manduco es pa' lavá!” (AF)

Develación del Orinoco y el nombre de Guayana



Diego de Ordaz, un valiente militar hispano, lugar teniente de Hernán Cortez en la conquista de México, el primero en escalar el volcán Popocatepetl en fase de erupción, figura en los anales de la historia de la conquista del Nuevo Mundo, como el legítimo descubridor y explorador inicial del Río Padre de todos los ríos de Venezuela, que en 1530 era conocido por los propios aborígenes con otros nombres correspondientes a su lengua, al final unificados con el autóctono Urinokú, con la variación gramatical Orinoco, sin perder la etimología de Ori, confluencia y noco, lugar (lugar de confluencia).
         Las investigaciones históricas relata que el 20 de octubre de 1530. Diego de Ordaz, en calidad de Comendador, Adelantado y Alguacil Mayor, zarpó de San Lucas de Barrameda rumbo al Nuevo Continente a la conquista y poblamiento de nuevas tierras conforme a la Capitulación expedida en Madrid, vale decir  las que van  desde el Marañón (Amazonas) hasta Macarapana, en el Golfo de Paria.
Diego de Ordaz, conforme a los términos de la Capitulación iba ser gobernador de las tierras por él conquistadas  “por todos los días de vuestra vida con salario de setecientos veinticinco mil mares (maravedíes) en cada un año contados desde el día que vos hizieredes a la vela en estos nuestros reinos, para hacer la dicha población e conquista, los cuales vos an de ser pagados de las rentas e derechos a nos pertenecientes en la dicha tierra que assy abeys de poblar”.
Su primera escala para reforzar con más recursos la expedición, fue en las Islas Canarias de donde desplegaron velas el 13 de diciembre de 1530, día de Santa Cecilia, cuatro naves con 600 hombres y 36 caballos a su mando.  Zarparon con buen tiempo de Tenerife rumbo a tierras vagamente conocidas y, por lo tanto, inexploradas, que parecían jurisdiccionales del Río Marañón, pero fuera de las posesiones del Reino de Portugal.
         Luego de prolongados períodos de calma y tempestades que lo desviaron de la ruta y disgregaron las naves, avistaron tierra dos grados por encima del paralelo equinoccial, a los veintiséis días de navegación. Pero no hallaban lugar adecuado para fondear los barcos y centrar su comando de operaciones hasta que lo vieron en Paria ya a mediados del mes de marzo de 1531.
         Pero Paria, al igual que Cubagua, era jurisdicción discutible, pues allí Antonio Sedeño, Gobernador de Trinidad, tenía un Fuerte al mando de Juan González de Sosa; de todas maneras, Ordaz impuso su fuerza y utilizó al propio Juan González, al mando de un grupo de sus hombres, para hacer una exploración previa del estuario. González, no obstante, se aventuró hasta la propia desembocadura del Caravaca, como los indígenas se referían al Río Caroní. Allí él y su compañía escucharon por primera vez de boca de los indígenas que sobrecogidos de asombro y curiosidad los recibieron como seres extraños: ¡Uayana! ¡Uayana! Y, con ese nombre, para siempre, queda señalada estas tierras selvosas avasalladas por inmersos caudales de agua.
La exploración y buenas noticias de Juan González y su tripulación abrieron camino y entusiasmo a Diego de Ordaz para acometer su aventura de remontar por vez primera el Orinoco hasta la desembocadura del Meta al encuentro de tierras ricas y promisorias.. El raudal de Carichana no le permitió seguir adelante. A su vuelta a Paria, muchos de sus soldados, irritados por el despotismo con que a veces los tratara y descontentos por el fracaso de la expedición, pues no dieron con lo que buscaban no obstante la pérdida de recursos humanos y bienes materiales, lo delataron ante Pedro Ortiz de Matienzo, Gobernador de Cubagua. Éste lo redujo a prisión y lo llevó para Santo Domingo. La Audiencia lo declaró inocente, pero de regreso de Santo Domingo a España para tratar en alzada de dirimir el asunto, Ordaz murió repentinamente en alta mar, verano de 1532, posiblemente envenenado por su demandante Ortiz de  Matienzo.(AF)
               


martes, 28 de agosto de 2018

Una Autoridad sobre el Orinoco


Los ministros Leopoldo Sucre Figarellay Juan Pedro del Moral, instalaron en Ciudad Bolívar la comisión designada por el Presidente de la República para el ejercicio de una autoridad sobre el río Orinoco.
      El acto tuvo lugar el 17 de julio de 1987, en el auditorio del edificio de la CVG,  muy concurrido con representantes de los sectores institucionales públicos y privados y representantes de los gobiernos de Anzoátegui, Territorios Federales Amazonas y Delta Amacuro y altos ejecutivos cevegistas.
      La autoridad del Orinoco pasó a presidirla el contralmirante Carlos Luengo Romero, por el MTC; vicealmirante ® Víctor Núñez Rodríguez, secretario ejecutivo; ingeniero Leopoldo Sucre Figarella por CVG; Luís David Contreras, del Ministerio de Hacienda; contralmirante Walter Becerra Contreras, Ministerio de Relaciones Interiores; contralmirante Carlos Pulido Salvatierra, Ministerio de Relaciones Exteriores; contralmirante John Di Palo Pocaterra, Ministerio de la Defensa; ingeniero Massei Berti, Unidad de Programación Especial de la Región Sur-Oeste de Venezuela; arquitecto Carmen Delgado, Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables. 
      El objetivo de esta comisión: ejercer una autoridad única e integradora sobre el Orinoco.      Son muchas las tareas que  debía cumplir, pero todas con un común denominador: la necesidad de convertir al Orinoco en una real y verdadera vía de comunicación capaz de integrar los desarrollos agrícolas e industriales del Norte del país, al programa de desarrollo de Guayana y a su vez integrar a ésta con el resto del mundo.
      Sucre Figarella habló de disponer en el centro mismo de nuestra geografía de una verdadera “autopista” como alternativa para descargar nuestras carreteras.
      Esto –enfatizó- debe materializarse cuanto antes, para activar el transporte de cabotaje a lo largo del río, disponer de facilidades portuarias a un costo menos oneroso para el comercio interno de los productos industriales y agrícolas; diferenciar el tratamiento tarifario y de peaje entre el cabotaje y el transporte de importación y exportación.
      Al destacar la importancia del Orinoco para el futuro del país, Sucre Figarella señaló que casi el 80% del territorio nacional corresponde a la cuenca del Orinoco y que en esa porción del país se encuentra el desarrollo industrial y minero de Guayana que es la alternativa no petrolera del futuro nacional.
      Por su parte el ministro Juan Pedro del Moral reforzó lo dicho por le ministro-presidente de la CVG, expresando que esto de la autoridad única del río es para que haya una verdadera coherencia y coordinación en el desarrollo integral y racional del Orinoco, y al mismo tiempo que se cuida de la preservación de su equilibrio ecológico.
      Con la autoridad única podrá centralizarse el cúmulo de competencias, funciones y programas vinculados al río y con los cuales tienen que ver 12 ministerios, la Oficina Central de Coordinación y Planificación, 3 corporaciones regionales de Desarrollo; 3 institutos autónomos prestadores de servicios; 19 concejos municipales y 16 empresas del Estado entre otros.

      Dijo el ministro que el gobierno nacional ha hecho énfasis de buscar la forma como podamos desarrollar la parte eje Orinoco-Apure de una manera integral que permita la incorporación de vastos territorios que hoy todavía necesitan servicios de muchas formas y de muchas maneras. En ese sentido se realizan obras de infraestructura que permitirán apoyar y multiplicar la acción en cada una de las regiones por donde el eje transcurre. (AF)